Por
principio y conforme a su expresión mayoritaria, el pentecostalismo afirma las
doctrinas cardinales del cristianismo: la Trinidad, la encarnación y expiación
de Jesucristo, la necesidad de la fe en Jesucristo para salvarse, la presencia
y el poder del Espíritu Santo divino en todo autentico creyente y la
bienaventurada esperanza de que Cristo volverá para consumar el reinado de
Dios1.
Si
bien la precedente síntesis de las doctrinas cardinales del cristianismo podría
ser materia de discusión, hoy en día pocos discutirían seriamente la afirmación
central contenida en esta cita de Steven J. Land, teólogo pentecostal
norteamericano, a saber, que el pentecostalismo, en su expresión mayoritaria,
afirma las doctrinas cardinales del cristianismo2. En efecto, en la literatura
teológica seria, el pentecostalismo ha dejado de ser visto como parte del mundo
de las sectas semi o pseudo cristianas, y ha llegado a ser reconocido como la
mas joven de las familias confesionales dentro del diversificado panorama del
cristianismo apostólico. Si aun subsisten algunas dificultades y prejuicios
para que ese reconocimiento se exprese mas plenamente, estos son mas notorios
en algunos actores del movimiento ecuménico de matriz protestante que en el
mundo católico. El Secretariado para la Unidad de los Cristianos del Vaticano
va hace varios años reconoció al pentecostalismo como un interlocutor valido
para el dialogo teológico3.
