Para
la Marcha del día mundial en contra de la violencia a la mujer había un lienzo
con una frase que decía: “La Democracia está deuda con las mujeres”. Esto me
llevó a pensar en cómo las iglesias de corte fundamentalistas también se hacen
parte para la desigualdad y exclusión de la mujer en la sociedad, es decir,
“Las iglesias está en deuda con las mujeres”.
En
el año 1910 nace en EEUU un Movimiento que rechaza el pensamiento moderno en la
interpretación bíblica y también el uso de los métodos científicos e históricos
en ella. Una revista llamada “Los Fundamentos” donde promovían la aceptación
literal de ciertas doctrinas como: el nacimiento virginal de Cristo, la
resurrección corporal de Cristo y, especialmente, la inspiración literal de
cada palabra de la escritura, esto es,
la infalibilidad verbal de las Escrituras Sagradas. Este movimiento
creció enormemente en EEUU y avanzó hacia América Latina con una fuerte
presencia “evangelizadora”, estableciendo en Chile un pensamiento “Evangélico”
alineado con el sistema dominante. Este fundamentalismo tiene muchos aspectos
en común con el sector Opus Dei del Catolicismo Romano, quien tiene grandes
influencias a nivel político, educacional y económico, representando los
intereses de la elite más poderosa de
nuestro país.