Este escrito busca
responder a la solicitud hecha para la Conferencia Metodista
2009, de la Iglesia Metodista
de Chile. Los temas a tratar son sobre antropología, sociedad y mundo (creación),
desde la óptica wesleyana. Se espera que con ello, puedan emanar ejes temáticos
y prácticos que provean insumos para la misión que el metodismo chileno tiene
que realizar en el tiempo actual.
En el intento de
hacer el enlace entre el ayer y el hoy en el plano de la teología wesleyana, es
necesario tener en cuenta las siguientes cuestiones:
a)
El movimiento metodista surge en
la frontera de una iglesia oficial. No podemos comparar nuestro contexto
eclesial con esa realidad. El metodismo primitivo es una alternativa a la Iglesia, desde el interior
de la iglesia misma. Allí está el primer margen.
b)
Los primeros metodistas, a pesar
de estar en la frontera participaban de la iglesia oficial; es más, la
consideraban en su práctica como “un medio de gracia”. Sin embargo, ese
metodismo primitivo asume cruzar la línea demarcatoria que separa la iglesia de
la sociedad, especialmente solidarizando con los más pobres y excluidos. Allí
está el segundo margen.
c)
Si hay algo intrínseco que el
metodismo tuvo desde sus orígenes, eso fue: impulsar y permitir experiencias y
procesos de renovación, transformación y cambio. Esta trasformación comenzaba
por la persona humana, en su relación con Dios, con ella misma y con sus
semejantes. Allí hay un tercer margen.
